Tener unos pocos euros ahorrados con esfuerzo; algunos para hacer frente a gastos extras, imprevistos de última hora, otros para intentar, haciendo malabarismos que su economía no se vea dañada con el alza de los precios y su dinero no se esfume. Es tarea difícil en los tiempos que corren, cuando la tasa de inflación se sitúa en el 3,596% en marzo según Global-rates. Por eso es importante saber dónde poner esos ahorros y sacarles el máximo partido.
Como estrategia según Expansión, en renta fija, hay títulos como los bonos ligados a la inflación que de alguna forma sirven de protección frente al alza de los precios.
Según los expertos, la deuda pública a largo plazo no es recomendable y centraríamos mejor en plazos más cortos, para tener mayor flexibilidad y reinvertir en tipos más altos. Pero el pequeño ahorrador no accede porque muchos bonos son de 60.000 €. No es el caso de la deuda pública, letras del tesoro que exigen una mínima inversión de 1000 € e serán más cotizados según vayan subiendo los tipos.
Algo parecido opina Cinco Días con respecto a la Deuda pública. La rentabilidad de los bonos españoles pone de manifiesto que siguen siendo seguros y no albergan posibilidades reales de impago como les ocurre a Grecia, Irlanda y Portugal.

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